Los Gatos Salvajes del Sha

F-14 IRIAF

Hablar del Grumman F-14 Tomcat supone para cualquier aficionado a la aviación el identificar a este avión como uno de los mayores iconos del Made in USA: nos recuerda a poderío militar, a millones de dólares de supremacía, a portaaviones nucleares y a cintas como Top Gun. Con uno de estos aparatos, un joven Tom Cruise demostraba (con absoluta falta de rigor aeronáutico, por cierto) su suficiencia en la base de entrenamiento de pilotos NAS Miramar mientras enamoraba a Kelly McGillis…

Sin embargo, nos sorprenderá encontrarnos con otra imagen bien diferente del Tomcat al recordar que pertenece en aún un buen número de unidades a una de las Fuerzas Aéreas más antagónicas de las norteamericanas: La Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán.

El Sha de Persia y Richard Nixon reunidos en septiembre de 1973 (Fuente: elaleph.com

El Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi  y Richard Nixon reunidos en septiembre de 1973 (Fuente: foro.elaleph.com)

A mediados de los 70, el gobierno del último Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi, decidió adquirir a su entonces aliado norteamericano, toda una serie de equipos militares de última generación que supusiera una fuerza disuasoria en aquella conflictiva zona ante los vuelos de reconocimiento efectuados a gran altura por aviones soviéticos, y, en última instancia, ante cualquier amenaza de invasión. Así que, tras los cazas de ataque Northrop F-5 y los cazabombarderos pesados McDonnell Douglas F-4D/E Phantom, el gobierno de Richard Nixon autorizó la venta a los persas del mejor sistema de armas de su arsenal: el Grumman F-14 Tomcat.

Desarrollo del modelo

En 1968 el Congreso norteamericano decidió abandonar el desarrollo del programa F-111B, que pretendía proporcionar un caza de defensa para la Armada a partir del diseño básico del General Dynamics F-111 “Aardvark” de la USAF. El avión resultante era demasiado pesado y sus prestaciones no superaban claramente las del McDonnell Douglas F-4 Phantom. Pero una de las firmas impulsoras del proyecto, Grumman Aerospace, ya había planteado la posibilidad de esta cancelación y había estado diseñando a sus expensas un nuevo caza pesado para la Navy, bimotor y biplaza. En este nuevo avión se iban a aprovechar algunos de los recursos planteados para el malogrado F-111B, como las alas de geometría variable, los motores Pratt & Whitney TF30, el radar AWG-9 y los misiles AIM-54 Phoenix, y por supuesto superaría las prestaciones de aquel. En enero de 1969 se firmó el contrato para la construcción del nuevo F-14, debiéndose construir 12 unidades de preserie.

Tres vistas de un F-14 mostrando (mediante línea punteada), las posiciones de las alas y de los planos auxiliares

Tres vistas de un F-14 mostrando (mediante línea punteada), las posiciones de las alas y de los planos auxiliares

Grumman diseñó en consecuencia un fabuloso avión, que contaba con todas las innovaciones tecnológicas disponibles e imbatible en cualquier condición de combate aéreo. Su diseño le permitía aumentar su capacidad de embarque de armas y combustible, y las alas de geometría variable le aseguraban el mejor rendimiento posible en diferentes altitudes operativas y a diferentes velocidades. Las alas se extendían totalmente para despegar y aterrizar y, en mayores altitudes y velocidades supersónicas, se retraían para formar un ala delta.

En esta foto de un F-14A de la US Navy en revisión podemos observar la antena plana del radar AWG-9.

En esta foto de un F-14A de la US Navy en revisión podemos observar la antena plana del radar AWG-9.

Pero el verdadero corazón de tan fantástica máquina era su sistema de armas. El sistema de radar Hughes AN/AWG-9 y su conjunción con el misil de largo alcance AIM-54 Phoenix le permitían seleccionar y destruir un blanco en el aire a 160 km, algo único en aquella época. El ingenio desarrollado por Hughes Aircraft consistía en  un radar Pulse-Doppler multimodo con capacidad TWS (Track While Scan o “seguimiento y exploración simultáneos”): es decir, que  puede proceder a la identificación de 24 objetivos y a abrir fuego contra 6 a la vez, siendo inmune a las condiciones meteorológicas o de presentación del blanco. Su diseño data de los años 60 pero continúa siendo uno de los sistemas más efectivos instalados jamás en una avión de combate. En cuanto al Phoenix, era con mucho el misil aire-aire mas costoso y complejo del mundo, capaz de una maniobrabilidad inigualable y operativo en cualquier cota. Esta conjunción Radar/Misil representa el modelo esencial del combate BVR (Beyond-Visual-Range, más allá del alcance visual). Además, el Tomcat también podía ser equipado con misiles de rango medio AIM-7 Sparrow y misiles guiados por infrarrojos AIM-9 Sidewinder, de corto alcance, sin olvidar la presencia de un cañón rotativo de seis tubos M61-A1 Vulcan de 20 mm, con cadencia máxima de disparo de 6000/min. Definitivamente, el F-14 cumplía, y mortíferamente, con el propósito para lo que había sido diseñado, esto es, la defensa de la flota naval, aunque entre sus objetivos secundarios, podían contarse la escolta de bombarderos e incluso el ataque contra objetivos en tierra. El Tomcat se convirtió por tanto en el principal sistema de reconocimiento táctico de la Marina de los EEUU y participó como escolta de los portaaviones, vigilancia y algunas misiones de ataque, en la guerra de Irak y en misiones de paz en África.

F-14 de la Us Navy en Takeoff. Además de las alas extendidas en ángulo máximo, pueden verse los misiles Phoenix que porta. El avión podía transportar hasta seis de estos ingenios (Fuente: www.grummanpark.org)

F-14 de la US Navy en Takeoff. Además de las alas extendidas en ángulo máximo, pueden verse los misiles Phoenix que porta. El avión podía transportar hasta seis de estos ingenios (Fuente: http://www.grummanpark.org)

Precisamente la especificidad de su cometido conllevó la retirada de este modelo a principios del siglo XXI. Con el derrumbamiento del bloque soviético y el estacionamiento en tierra de los aviones que podían hacerle frente (Tupolev Tu-160, MiG-25 o MiG-31) por el colapso económico de principios de los 90 en Rusia, el Tomcat quedó relegado a misiones de reconocimiento. El rol de defensor de la flota fue asumido por aviones multipropósito como el F/A-18E Super Hornet más pequeño y ligero, y además, y esto es lo más importante, más barato de mantener (no hay que olvidar que en 2006, fecha en que el Tomcat fue retirado del servicio, llevaba operando en los portaaviones de la Navy más de 35 años).

En este F-14 de la US Navy pueden verse claramente las alas extendidas en posición de baja velocidad (Fuente: www.fas.com)

En este F-14 de la US Navy pueden verse claramente las alas extendidas en posición de baja velocidad (Fuente: http://www.fas.com)

Este es el “juguetito” que se le ofreció al Sha de Persia en 1972 como instrumento disuasorio ante la amenaza de una intervención militar de la Unión Soviética en la región. Un avión capaz de interceptar al MiG-25 “Foxbat” soviético, que sobrevolaba el espacio aéreo iraní a gran altitud con total impunidad. Tras la evaluación previa del modelo junto al también nuevo McDonnell Douglas F-15 Eagle, se decidió optar por el Tomcat. El F-15 era un caza de superioridad aérea, diseñado para el combate aéreo a altas cotas, mientras el Grumman, gracias a sus alas de geometría variable, era capaz de efectuar misiones a baja y media altura, y de ser necesario, de operar a alta velocidad. Así, en 1974, se firmó un jugoso contrato denominado Proyecto Persian King para la compra de 80 aviones Tomcat y más de 700 misiles Phoenix, así como la formación necesaria para los pilotos y mecánicos, repuestos y motores de recambio. Además, para cubrir el suministro de combustible en vuelo de la flota de interceptores de la IIAF, se adquirieron catorce Boeing 707-3J9C cisternas, siendo dos de ellos equipados además con sistemas ELINT/SIGINT de reconocimiento. El montante completo de este contrato ascendió a 2 billones de dólares de la época.

Dos F-14A con esquemas de camuflaje de Irán pero insignias norteamericanas reposan junto a otros Tomcat de la Navy en la factoría de Grumman en Calverton, Nueva York. (Fuente: http://flitetime.net/iran.html)

Dos F-14A con esquemas de camuflaje de Irán pero insignias norteamericanas reposan, listos para su vuelo de entrega a Esfahan, junto a otros Tomcat de la Navy en la factoría de Grumman en Calverton, Nueva York. (Fuente: http://flitetime.net/iran.html)

En enero de 1976 llegaron a Iran los primeros Tomcat. Se suministraron con los motores mejorados Pratt & Whitney TF30-P-414, en los que se solventaban algunos de los problemas de fiabilidad de la versión anterior P-412. Eran estos los primeros turbofan equipados con postquemadores y los primeros capaces de superar la barrera del sonido a nivel del mar (aunque los iraníes intentaron optar por los General Electric F110-GE-400). En cualquier caso, a los aviones les fueron retirados algunos equipos considerados como clasificados por los norteamericanos, tales  como los IFF (identificador amigo/enemigo) APX-82A, u otros inútiles, por razones obvias, para los iraníes, como el paquete de instrumentos AN/ARA-62 para operación en portaaviones. Mientras tanto, y a la par, se había construido una enorme base aérea denominada Khatami y situada en los desiertos cercanos a la ciudad de Esfahan.

Para 1978, se habían suministrado 79 aparatos a la IIAF (con los números de serie 3-863 a 3-892 y 3-6001 a 3-6050) y casi 300 Phoenix, mientras las tripulaciones continuaban su entrenamiento en bases norteamericanas tales como la NAS Oceana (Virginia) o la archifamosa NAS Miramar (California). Pero entonces, la Revolución Islámica de Jomeini lo cambió todo…

De Amigo a Enemigo: Surge la IRIAF

El régimen del Sha había emprendido una política de reformas, apoyado en las enormes rentas del petróleo y en la ayuda militar y logística de Estados Unidos, tal como hemos podido ver. Pahlevi intentó sacar a Irán de la época feudal y trató de occidentalizar sus estructuras. Redistribuyó la tierra, redujo el analfabetismo y disminuyó la represión tradicional que sufría la mujer.  Empleó los ingresos del petróleo para diversificar la industria y construir viviendas. Pero limitó las libertades de los iraníes, consintió la corrupción del funcionariado y, sobre todo, se enemistó mortalmente con las poderosas castas religiosas chiítas, comandadas por el Ayatolah Jomeini, exiliado en Francia y portavoz de toda la oposición al régimen del Sha.

En enero de 1979, las protestas se intensifican y son de tal calibre que el Sha se ve obligado a huir. En abril de ese mismo año, unos nuevos comicios electorales de cuando menos dudosa legalidad establecen en el país  la República Islámica de Irán. El nuevo régimen ejecutó a cientos de funcionarios del sha y combatió a los  izquierdistas y a las minorías que se oponían. Y por supuesto, los Estados Unidos pasaban de ser el principal aliado de Irán, a convertirse en su principal enemigo.

Tripulaciones norteamericanas posan junto a pilotos iraníes delante de un Tomcat de la IIAF

Tripulaciones norteamericanas posan junto a pilotos iraníes delante de un Tomcat de la IIAF

Sin andar demasiado tiempo por los intricados vericuetos de los contextos políticos, hemos de perfilar la situación para comprender las consecuencias que supusieron para el tema que nos ocupa. Evidentemente, los contratos armamentí­sticos con Occidente son cancelados. La escala de tensión continúa creciendo, pero cuando los chiítas asaltan la embajada norteamericana en Teherán y secuestran a 52 funcionarios, EEUU corta sus relaciones con la República Islámica e impone un embargo de material militar. Además, gran parte de la oficialidad y especialistas militares (pronorteamericana) se exilia a occidente, y la mayorí­a de los que quedaron sufrieron persecuciones y encarcelamientos, por lo que  relegaron a la Fuerza Aérea a niveles mí­nimos. Fuerza aérea que es rebautizada como Fuerza Aérea de la República Islámica del Irán (IRIAF).

Tripulaciones iraníes de la TFB 8 posan delante del F-14 3-6053. A pesar de las purgas y las persecuciones del régimen de Jomeini, muchos de ellos continuaron combatiendo fielmente por su país. La foto está tomada en 1985-86

Tripulaciones iraníes de la TFB 8 posan delante del F-14 3-6053. A pesar de las purgas y las persecuciones del régimen de Jomeini, muchos de ellos continuaron combatiendo fielmente por su país. La foto está tomada en 1985-86

Los 79 F-14 que Irán había recibido iban a iniciar un largo calvario, faltos de mantenimiento adecuado, repuestos y tripulaciones entrenadas. Cuando el 22 de septiembre de 1980, las fuerzas aéreas de Iraq atacaron a los iraníes en un amplio frente, tan solo un puñado de estos interceptores estaba plenamente en servicio. Posiblemente, de haberse producido este ataque con toda la plantilla operativa de aparatos, tripulaciones y personal de mantenimiento, la superioridad técnica de la IIAF hubiera sido casi definitiva, pero las repetidas purgas, los exilios y la falta de repuestos y mantenimiento adecuado que hemos mencionado, limitó estas posibilidades. Sin embargo, la urgencia de la situación obligó al nuevo régimen a excarcelar a bastantes profesionales del arma aérea para hacer frente a lo que se les venía encima. Y en cualquier caso, los F-14 disponibles demostraron, así y todo, su superioridad tecnológica ante los MiG-21, MiG-23, MiG-25, Su-22 y F-1 Mirage iraquíes a los que se enfrentaron en operaciones de intercepción pura o escolta de los F-4 y F-5 de la IRIAF. En la mayoría de las ocasiones en que se enfrentaron, la combinación AN/AWG-9 / Phoenix/Sidewinder resultó imbatible, siempre en condiciones de manifiesta inferioridad numérica. De hecho, su sola presencia en la zona abortaba en muchísimas ocasiones la opción de cualquier ataque para los pilotos iraquíes. Estudios posteriores permiten certificar que los Tomcat derribaron una cifra cercana a los 160 aviones de distintos modelos en el periodo comprendido entre 1980 y 1988. A cambio, la IRIAF pudo perder entre 12 y 16 Tomcats en este sangriento conflicto.

F-14A de la IRIAF estacionado en tierra

F-14A de la IRIAF estacionado en tierra con el nuevo esquema de camuflaje aplicado (obsérvese las enormes toberas de ingestión de los motores TF-30, la ausencia de armamento ofensivo y la sonda de repostaje en vuelo desplegada)

Pero el embargo norteamericano habría de notarse tarde o temprano. Aunque los mecánicos iraníes intentaron mantener una media de 60 aparatos en vuelo, era una tarea casi imposible debido a la falta de piezas de repuesto. Muchos Tomcat fueron canibalizados para poder mantener un número aceptable de aviones operativos. A pesar de que se estableció en 1982 en Mehrabad una base de mantenimiento con soporte de industrias locales denominadas Iran Aircraft Industries (IACI) que pudieran efectuar las necesarias  revisiones (overhaul) de los aviones, así como suministrar recambios fabricados en territorio iraní o procedentes de contrabando, ello no era suficiente para mantener toda la flota operativa. De hecho, en medios especializados occidentales se calculaba en 1984 que no restarían más de 20 aviones en servicio activo. Oficiales iraníes reconocieron de forma secreta que en septiembre de 1985 la IRIAF no contaba con más de 30 aviones en servicio, de los cuales la mitad no disponía de su radar AWG-9 plenamente operativo. Los stocks de repuestos eran casi inexistentes y algo similar sucedía con los misiles Phoenix, a pesar de la llegada con cuentagotas de algunos repuestos procedentes del mercado negro y obtenidos en países como Israel o Taiwan. La IACI conseguía poco a poco suministrar algunas piezas de repuesto, tal como certificaron agentes de la CIA y técnicos de Grumman en Diciembre de 1986. Pero para los técnicos iraníes, igual que sucedía con sus homólogos norteamericanos, el F-14 era un avión tan avanzado tecnológicamente que resultaba mucho más complicado de mantener que los más sencillos F-4 y F-5. De todos modos, y para certificar que los aviones iraníes no iban a recibir piezas de contrabando, en julio de 2007,  decidió destruirse el resto de los F-14 americanos almacenados en bases aéreas en tierra.

Uno de los rivales más serios de los Tomcat iraníes: El MiG-25RBT. Pilotados por soviéticos y alemanes del Este, eran difíciles de interceptar. Este superviviente de la Guerra Irán-Irak y de la Guerra del Golfo de 1991 fue encontrado así por las tropas norteamericanas, oculto y sin alas, en la base de al-Taqaddum en Julio de 2003 (Fuente: US DOD)

Uno de los rivales más serios de los Tomcat iraníes: El MiG-25RBT. Pilotados por soviéticos y alemanes del Este, eran difíciles de interceptar. Este superviviente de la Guerra Irán-Irak y de la Guerra del Golfo de 1991 fue encontrado así por las tropas norteamericanas, oculto y sin alas, en la base de al-Taqaddum en Julio de 2003 (Fuente: US DOD)

En 2008 el gobierno iraní puso en marcha un plan más amplio para actualizar su flota de F-14 con aviónica y motores propios. Mal que bien, la creciente industria iraní había sido capaz de mantenerlos en vuelo, con repuestos fabricados en el país haciendo uso de la tecnología inversa, o aportados por paises capaces de suministrar tecnología puntera y que no estuvieran controlados por los dictámenes norteamericanos. Hablamos de Rusia y China, países a los que el gobierno iraní adquirió material militar de todo tipo, como cantidades indeterminadas de cazas como el Mikoyan-Gurevich MiG-29, o el Chengdu F7M. Y lo que es más importante, la posibilidad de obtener asistencia tecnológica. Así, en 2010 la agencia EFE publicaba la noticia de que el general Aziz Nasirzadeh, a través de la agencia de noticias local Fars, comunicaba la mejora del equipamiento de sus cazabombarderos F-14 con la introducción de nuevos radares de fabricación nacional y motores más efectivos:

“En realidad, se puede decir que la mayoría de nuestros aviones tenían un diseño antiguo y que sus componentes, incluidos sistemas de radar y otras piezas, han sido renovados y mejorados de forma regular. A día de hoy, poseemos una nueva generación de cazabombarderos F-14 a nuestro servicio, cuyo sistema de radar ha sido mejorado por nuestros expertos”, explicó.

“Se han renovado incluso los motores, lo que unido a los radares, nos permite decir que las Fuerzas Armadas iraníes tiene ahora su propia versión del habitual F-14 que existe en el mundo”, agregó. A este respecto, Nasirzadeh indicó que incluso han sido dotados con “bombas inteligentes de 900 kilogramos, tipo Qassed, de fabricación nacional”.

Hermosa instantánea de un F-14A de la IRIAF en el instante del aterrizaje, con las alas extendidas y los spoilers desplegados

Hermosa instantánea de un F-14A de la IRIAF en el instante del aterrizaje, con las alas extendidas y los aerofrenos desplegados. Todos los F-14 supervivientes sustituyeron los esquemas originales de camuflaje en tres tonos (denominado Asia Menor) por el azul/gris actualmente en uso.

En relación a esto, informaciones no plenamente contrastadas hablan de mejoras en la estructuras de las células de los aviones aún en servicio, actualizaciones en el radar original, mejoras en la aviónica con pantallas multifunción de cristal líquido de origen chino y la adaptación de los sistemas de tiro para el lanzamiento de misiles de construcción local, o importados de Rusia o China, como los Fakkur-90, una versión local de los AIM-54, el formidable misil aire-aire de corto alcance ruso Vympel R-73, o las actualizaciones/adaptaciones de los AIM-7 Sparrow, AIM-9 Sidewinder y MIM-23 Hawk (Shanin).

No sabemos a ciencia cierta que hay de verdad en todo esto, y si los Tomcats supervivientes han sido real y efectivamente modernizados o se trata otra de las peligrosas demostraciones de fuerza del Regimen de Ahmadineyad. De todas maneras, no es el principal temor para occidente la presencia de unas decenas de Tomcat en los cielos de Irán, sino la capacidad nuclear que el régimen iraní está consiguiendo de forma contrastada. Lo único que parece cierto es que  a estos hermosos pájaros les queda cuerda para rato, elementos extraños en un entorno ciertamente hostil, sin ningún Tom Cruise que descienda de su cabina…

Especificaciones (F-14A)

  • Origen: Grumman Aerospace.
  • Planta motriz: 2 Turbofan con postquemador Pratt & Whitney TF-30P-414A  de 9.405 kg de empuje unitario.
  • Dimensiones: Envergadura (con 68º de flecha): 11,63 m. (con 20º de flecha): 19,54 m. Longitud: 18,89 m. Altura: 4,88 m.
  • Pesos: Vacío: 17.000 kg. Máximo al despegue: 32.650 kg.
  • Prestaciones: Velocidad máxima a alta cota: 2.500 km/h (Mach 2.34). Velocidad máxima a nivel del mar: 1.500 km/h (Mach 1.2). Velocidad inicial de trepada: 9.150 m/min. Techo de servicio: 17.000 m. Alcance: 926 km. Alcance en ferry: 2.960 km.
  • Armamento: Cañón M61-A1 Vulcan de 6 cañones rotativos de calibre 20 mm, con 675 proyectiles, en el fuselaje. Misiles de largo alcance guiados por radar AIM-54 Phoenix, Misiles de Medio Alcance guiados por radar semiactivo AIM-7 Sparrow y Misiles de Corto Alcance guiados por infrarrojos AIM-9 Sidewinder, en distintas configuraciones. Carga máxima externa: 6.600 kg
  • Tripulación: 2

Bibliografía consultada:

VV.AA. (1986). Guía Ilustrada de Cazas Modernos. Barcelona: Ediciones Orbis.

VV.AA. (1986). Guía Ilustrada de Misiles Aire-Aire y Aéreos Contracarro. Barcelona: Ediciones Orbis.

Cooper, T. Bishop, F (2004). Iranian F-14 Tomcat Units in Combat. Oxford. Osprey Publishing

Saenz, José María (2006). Poder Aéreo Iraní, ¿Amenaza o Ficción?. En: Avion Revue, n.285, marzo 2006, pp. 20-23.

VV.AA (2005). Foro de discusión. Asuntos varios. Disponible en: http://foro.elaleph.com/viewtopic.php?p=338716

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