La última fortaleza de la Luftwaffe: Junkers Ju 290

El Junkers Ju 290 A-5 74-23 del Ejército del Aire acelera sus cuatro grandes motores para iniciar el despegue (Fuente: Juan M. González/AviationCorner.net)

El Junkers Ju 290 A-5 74-23 del Ejército del Aire acelera sus cuatro grandes motores para iniciar el despegue (Fuente: Juan M. González/AviationCorner.net)

España. Aeropuerto del Prat en Barcelona. Es un día de niebla esta madrugada del 6 de abril de 1945. La Segunda Guerra Mundial está a punto de concluir y el wagneriano fin del Reich de los Mil Años es una realidad nítida. Mientras, España se limpia poco a poco de los dolores de nuestra Guerra Civil y mientras el gobierno trata de jugar al equívoco para con los aliados, el español de a pie busca con resignación y coraje llevar el plato de garbanzos a casa. De pronto, un gigantesco cuatrimotor alemán de Lufthansa avisa a la torre de control de que inicia la aproximación y se dispone a tomar tierra. El avión, con matrícula D-AITR, se aproxima, toca el suelo, rebota en el aire y a pesar de los esfuerzos de los pilotos, se sale de la pista debido a las malas condiciones meteorológicas, sufriendo averías graves. Se trata de un Junkers Ju 290 A-5, uno de los más formidables aeroplanos de la casi agónica aviación alemana. Esta es su historia…

Un Ju 90 de serie (bautizado con el nombre de la región de Suabia o Schwabenland) a punto de iniciar un vuelo con Lufthansa (Fuente: www.sphynx.de)

Un Ju 90 de serie (bautizado con el nombre de la región de Suabia o Schwabenland) a punto de iniciar un vuelo con Lufthansa (Fuente: http://www.sphynx.de)

El relato de este magnífico y enigmático avión comienza en 1936, cuando el fracasado proyecto del Ural Bomber (construcción y desarrollo de un bombardero estratégico pesado capaz de bombardear objetivos estratégicos en territorio soviético tras los Urales desde territorio alemán) y formalizado en el desafortunado cuatrimotor Ju 89 conlleva a la cancelación del proyecto tras la construcción de dos prototipos. Sin embargo, Junkers decidió construir un tercer prototipo civil utilizando los recursos ya aprendidos, trabajos que se iniciaron en 1937 bajo la supervisión del proyectista Ernst Zindel. El avión no utilizaría los grupos propulsores Jumo 211 o Daimler Benz DB 600A del Ju 89, sino los radiales de 9 cilindros BMW 132H. Inmediatamente, la Deutsche Lufthansa demostró un gran interés en poseer un nuevo y moderno avión y con gran capacidad.

El 28 de agosto de aquel año, el prototipo Ju 90V1, matriculado D-AALU y bautizado como Der Grosse Dessauer, recordando el origen de la factoría que lo fabricó, se elevó al aire, y pronto le seguirían otros dos. Lufthansa adquirió ocho ejemplares, iniciando los servicios regulares con el avión en 1938 y demostrando desde el principio ser un avión capaz y cómodo para el pasajero.

Magnífica imagen de un Ju 290 A-5 con su rampa de popa extendida. Puede comprobarse que la potencia hidráulica de dicha rampa levantaba todo el conjunto para facilitar la maniobra de carga

Magnífica imagen de un Ju 290 A-5 con su rampa de popa extendida. Puede comprobarse que la potencia hidráulica de dicha rampa levantaba todo el conjunto para facilitar la maniobra de carga

Sin embargo, la guerra llamaba a la puerta para fastidiarlo todo y los Ju 90 fueron requisados por la Luftwaffe como transportes. Verdaderamente las fuerzas aéreas alemanas carecían de transportes pesados capaces de cumplir con el suministro a los frentes de guerra, principalmente al frente ruso a partir de 1941. Por lo tanto, la necesidad de adaptar este moderno diseño fue prioritaria. Ya en 1937, Junkers había desarrollado una versión mejorada del modelo, denominada Ju 90S y propulsada por los más potentes BMW 139 de 1.500 Hp. En 1939, con nueva ala y motores radiales BMW 801 el prototipo resultante despegó, y con ulteriores modificaciones se llegó a las versiones denominadas Ju 290 A-0 y A-1 de transporte. Estos aviones fueron artillados y dotados de unas útiles rampas de carga en las popas de los mismos que hidráulicamente levantaban el avión y colocaban el fuselaje en posición horizontal. Empezaron a operar inmediatamente en el abastecimiento aéreo de Stalingrado, a fines de 1942, continuando prestando servicio hasta el fin de la guerra, con versiones mejoradas y utilizadas incluso en operaciones clandestinas, encuadradas en la unidad secreta Kampfgeschwader 200. Para ello, algunos fueron encuadrados en Lufthansa para pasar más desapercibidos. Baste decir que en la primavera de 1944, algunas unidades fueron modificadas para poder volar hasta Manchuria transportando material militar y recursos estratégico. Por último, indicar que una de estas versiones, la A-9, fue designada como avión personal de Hitler para ser encuadrado en el departamento de transporte personal del Führer (Führer-Kurrierstaffel) y probado por su piloto personal, Hans Baur, aunque realmente el dictador nunca llegó a volar en él y terminó destruido en su hangar tras un bombardeo aliado.

Un Ju 290 en pleno vuelo. Pueden verse las posiciones defensivas dorsal y ventral, así como las antenas en el morro del radar antibuque FuG 200 Hohentwiel (Fuente: Luftarchiv.de)

Un Ju 290 en pleno vuelo. Pueden verse las posiciones defensivas dorsal y ventral, así como las antenas en el morro del radar antibuque FuG 200 Hohentwiel (Fuente: Luftarchiv.de)

No era la de transporte su única función en la Luftwaffe. Para complementar y mejorar a los famosos Focke Wulf Fw 200 Condor en las largas y difíciles misiones de reconocimiento de largo alcance en el Atlántico y como bombardero antibuque, se desarrollaron las versiones A-2 de patrulla oceánica, equipadas con el radar de búsqueda marítima Lorenz FuG 200 Hohentwiel y armadas con cinco cañones MG 151 de 20 mm y seis MG 131 de 13 mm. Otras mejoras (como los tanques autosellantes) llevaron a la versión más fabricada, la A-5, denominada Seeadler (Águila marina).

Uno de estos ejemplares A-5 fue el que tomó tierra en Barcelona aquella madrugada de abril de 1945. Según parece, estaba asignado a Lufthansa tras ser reconvertido a transporte civil para cubrir líneas regulares entre España, Portugal y Alemania, pero sobre todo, para el transporte de información, materiales y personajes estratégicos. Bautizado Bayern y pilotado por el Flugkapitan Sluzalek, en este vuelo procedía de Múnich y tras intentar aterrizar dos veces debido a la espesa niebla y a pesar de las bengalas de señalización, al tercer intento rebasó la pista, saltó sobre dos cunetas y finalmente quedó recostado en un arrozal cercano con su tren de aterrizaje de babor partido. La tripulación, que quedó internada en España, resultó ilesa, pero de las mercancías o pasajeros que trasportaba no tenemos ni idea. ¿Eran altos cargos nazis que huían de la destrucción de la devastación del III Reich, de la venganza de los aliados y de la locura definitiva de Adolf Hitler? ¿Se trataba de obras de arte? ¿Altos secretos tecnológicos a punto de ser llevados a una nueva superpotencia que surgiera en el nuevo orden mundial? Parece que desaparecieron en medio de la niebla, aunque probablemente nunca se sepa, por lo que el enigma sigue ahí…

Magnífica imagen del 74-23 carreteando en Matacán. La foto está fechada en 1954 (Fuente: Francisco Andreu/AviationCorner.net)

Magnífica imagen del 74-23 carreteando en Matacán. La foto está fechada en 1954 (Fuente: Francisco Andreu/AviationCorner.net)

El que si que quedó allí fue el fantástico Junkers, con su pata rota. Acabada la guerra, el aparato fue confiscado y durante dos años permaneció en El Prat hasta que la Comisión Aliada de Control de Armamento permitió que fuera sacado a subasta en un lote, el cual fue adquirido por un empresario de Bilbao, Heliodoro Eliorreta, que lo hizo poner en estado de vuelo con la idea de, vista su gran capacidad, dedicarlo a transporte de mercancías o bien alquilarlo a Iberia. Trasladado a Madrid, finalmente fue adquirido por el Ejército del Aire en 1950, recibiendo el numeral 74-23 y destinado a la Base Aérea de Matacán en Salamanca para la enseñanza superior de polimotores y también como transporte de largo alcance, tareas que desempeñó hasta el año 1955, debido a la falta de piezas de recambio y a la llegada de los DC-4 norteamericanos. Tristemente, y como ha menudo ha sucedido en este país, no hubo ningún interés para conservar un ejemplar histórico absolutamente único y el gran pájaro alemán fue desguazado. Muchos aviadores militares veteranos recuerdan este avión con mucho cariño pues, al igual que en el Juan Sebastián Elcano embarcan los guardiamarinas para hacer su crucero de instrucción, el Junkers era utilizado por las promociones de la Academia General del Aire para efectuar su viaje de fin de carrera. Amable cometido para un avión con una historia sorprendente, fantasmagórica y apasionante. Un avión con pedigrí, como podría decirse…

Los alumnos de la 4ª promoción de la Academia General del Aire posan delante del Ju 290 en la Base de San Javier (Murcia)antes de partir en viaje de fin de carrera de 1950 (Fuente: Juan M. González/AviationCorner.net)

Los alumnos de la 4ª promoción de la Academia General del Aire posan delante del Ju 290 en la Base de San Javier (Murcia)antes de partir en viaje de fin de carrera de 1950 (Fuente: Juan M. González/AviationCorner.net)

Especificaciones Junkers Ju 290 (A-5):

  • Origen: Junkers Flugzeug und Motorenwerke AG.
  • Planta motriz: Cuatro motores radiales BMW 801D de 14 cilindros en doble estrella refrigerados por aire de 1.700 hp al despegue cada uno.
  • Dimensiones: Envergadura: 42,00 m. Longitud: 28,64 m. Altura: 6,83 m.
  • Pesos: Vacío: 33.000 kg. Máximo al despegue: 44.970 kg.
  • Prestaciones: Velocidad Máxima: 440 km/h. Techo de servicio aproximado: 6.000 metros. Alcance Máximo: 5.950 km.
  • Armamento: (definido y variable) 6 cañones de 20 mm Mauser MG 151/20 repartidos en dos torretas dorsales, torreta de cola, dos laterales y en la góndola de proa. 2 ametralladoras de 13 mm Rheinmetall-Borsig MG 131 en la góndola de proa. Posibilidad de embarcar misiles antibuque Henschel Hs 293 o Ruhrstahl SD 1400 X.
  • Tripulación: 9

Bibliografía consultada:

Wood, T.; Gunston, B. (1997). Luftwaffe. Barcelona: Ediciones Folio.

Gunston, B. (1986). Guía ilustrada de bombarderos de la Segunda Guerra Mundial. Tomo II. Barcelona: Ediciones Orbis.

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de todo el mundo. Tomo III: La Segunda Guerra Mundial (I parte). Madrid: Espasa-Calpe.

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de todo el mundo. Tomo V: Modelos Civiles desde 1935 a 1960. Madrid: Espasa-Calpe.

Antón, J. (2006). El gran pájaro de Hitler que se estrelló en El Prat. 11 septiembre 2006.  En: El País. Disponible en:    http://elpais.com/diario/2006/09/11/catalunya/1157936850_850215.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s