Honor en el aire: La historia del “Ye Olde Pub”

Franz Stigler a bordo de su Messerschmitt Bf 109G se despide de la tripulación del gravemente averiado B-17F "Ye Olde Pub" tras haberlo escoltado rumbo a Inglaterra

Franz Stigler a bordo de su Messerschmitt Bf 109G se despide de la tripulación del gravemente averiado B-17F “Ye Olde Pub” tras haberlo escoltado rumbo a Inglaterra (fuente: John D. Shaw)

Es, sinceramente, muy hermosa la historia que queremos recordar hoy, muy apropiada para recibir la Navidad que casi está a punto de llegar. Hoy justamente se cumplen setenta años de una de las más sorprendentes y humanas historias de la Segunda Guerra Mundial: la historia del último vuelo del  “Ye Olde Pub“…

Fortalezas Volantes B-17 dejan estelas de condensación a su paso mientras vuelan hacia su objetivo

Fortalezas Volantes B-17 dejan estelas de condensación a su paso mientras vuelan hacia su objetivo

En los cielos de la Europa ocupada de 1943 se libraba una tremenda y costosa batalla entre las enormes fuerzas de bombarderos aliados de la RAF y la USAAF y los cazas interceptores de la Luftwaffe. El mando aliado pretendía destruir con una larga campaña de bombardeo estratégico a grandes objetivos industriales las capacidades bélicas del Tercer Reich antes de emprender la invasión de Europa desde Normandía. Durante la noche, los Avro Lancaster y Handley Page Halifax de la RAF atacaban ciudades y fábricas. Durante el día, grandes flotas de cuatrimotores Boeing B-17 Flying Fortress y Consolidated B-24 Liberator entraban en el espacio aéreo del continental rumbo a las grandes factorías de fabricación de armamento alemanes, donde eran interceptados por grandes grupos de cazas de la Luftwaffe. Las pérdidas en uno y otro bando eran cuantiosas.

La tripulación del "Ye Olde Pub"

La tripulación del “Ye Olde Pub”

El 20 de diciembre de 1943 despegó de la base de Kimbolton, en Inglaterra, el Boeing B-17F “Ye Olde Pub” perteneciente al 379º Grupo de Bombardeo de la Octava Fuerza Aérea de la USAAF y pilotado por el joven teniente de 21 años Charles L. Brown. El resto de la tripulación la componían Bertrand O.Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok y Robert M. Andrews.

El objetivo del Grupo era atacar la factoría de aviones que la firma Focke-Wulf Flugzeugbau GmbH tenía en la ciudad de Bremen y donde se fabricaban, entre otros, el formidable caza Fw-190. El “Ye Olde Pub” alcanzó su objetivo y cumplió su misión, pero  la artillería antiaérea (Flak) lo alcanzó varias veces. El morro delantero de plexiglás saltó en pedazos, el motor número dos se detuvo y el cuatro empezó a fallar. El avión empezó a perder velocidad y se salió de la formación, a merced de los cazas que lo atacaron enseguida, acribillándolo. Mataron al artillero de cola e hirieron a casi todos los demás tripulantes, incluyendo a Brown. El sistema de oxígeno, hidráulico y eléctrico estaba muy averiado. Partes de la cola habían sido arrancadas, tan solo tres de las once ametralladoras aún funcionaban y el motor tres también empezó a fallar.

Ambos protagonistas en fotos de aquella época: Franz Stigler y Charles Brown

Ambos protagonistas en fotos de aquella época: Franz Stigler y Charles Brown

Brown, a pesar de las heridas, consiguió estabilizar el avión a una altura de poco más de 300 metros y mandó atender a los heridos. Lo peor es que con su sistema de navegación destrozado, el tullido bombardero penetraba más y más en territorio enemigo.

De pronto pensaron que había llegado para ellos el final. Un Messerschmitt Bf 109G-6 se les acercó por su cola. Sin embargo, el caza alemán no abrió fuego…

El avión germano estaba pilotado por el experimentado Franz Stigler, con 22 victorias en su haber y pertenecía al Jagdgeschwader 27 (JG 27), laureada unidad que había servido con el Afrika Korps antes de ser evacuada a defender el espacio aéreo del Reich. Entre tantas miserias y crueldades de aquella maldita guerra, Stigler respetaba un código no escrito de honor donde la moral y la humanidad jugaban un papel fundamental. Consciente de que disparar a aquel avión era casi un asesinato y también de que si sus superiores supiera lo que iba a hacer sería ejecutado, decidió de todos modos ayudarles a regresar, puesto que Brown se negó a aterrizar. Hizo señas al atónito norteamericano y los colocó en el rumbo correcto. Luego se mantuvo un rato volando a su lado y, finalmente, cerca del Mar del Norte, les saludó con la mano y se retiró.

Hermosa imagen de la recreación de aquel momento lleno de humanidad. Franz Stigler a bordo de su Messerschmitt Bf 109G se despide del "Ye Olde Pub" tras corregir su rumbo y escoltarlo hacia Inglaterra

Hermosa imagen de la recreación de aquel momento lleno de humanidad. Franz Stigler a bordo de su Messerschmitt Bf 109G se despide del “Ye Olde Pub” tras corregir su rumbo y escoltarlo hacia Inglaterra (fuente: John D. Shaw)

Brown fue interceptado por una pareja de P-47 que le ayudaron a aterrizar su destrozada Fortaleza en Norfolk y tras contar a sus superiores lo sucedido, le fue prohibido que contara a nadie que un piloto alemán les había salvado la vida. Con un nuevo B-17 cumplió sus veinticinco misiones en Europa y finalmente Brown y sus compañeros fueron licenciados. Charles Brown, sin embargo, volvió a volar para la USAF hasta los años 60, momento de su retirada del servicio activo.

Stigler y Brown tras su emotivo reencuentro

Stigler y Brown tras su emotivo reencuentro

Stigler tampoco contó nada a nadie de lo que había hecho (le iba la vida en ello). Informó que la fortaleza finalmente había caído en el Mar del Norte y continuó volando hasta el final del conflicto y tras volver a la vida civil, se trasladó después al Canadá para desarrollar nuevas actividades profesionales, manteniendo el secreto durante cuarenta años…

Pero Brown quería saber quien había sido aquel piloto alemán que le había salvado la vida e inició la ardua tarea de localizarlo. Contactó con asociaciones de veteranos y puso anuncios donde buscaba información. Finalmente, y tras laboriosas investigaciones, ambos aviadores pudieron volver a verse en 1990, iniciando una estrechísima amistad hasta su fallecimiento en 2008, con pocos meses de diferencia, entre uno y otro piloto.

En definitiva, una hermosa historia de humanidad, caballerosidad y generosidad en un entorno tan hostil como el de la Segunda Guerra Mundial que bien merece saberse, aunque parece que en los cielos a veces se es más humano. Una historia casi navideña, de la que hoy se cumplen setenta años…

Boeing B-17F Flying Fortress USAAF

Especificaciones Boeing B-17F Flying Fortress:

  • Origen: Boeing Airplane Company.
  • Planta motriz: Cuatro motores radiales refrigerados por aire Wright R-1820-97. Cyclone, de 9 cilindros en estrella con turbocompresores accionados por los gases de escape, de 1.200 hp. al despegue cada uno.
  • Dimensiones: Envergadura: 31,6 m. Longitud: 22,8 m. Altura: 5,8 m.
  • Pesos: Vacío: 15.436 kg. Máximo al despegue: 25.651 kg.
  • Prestaciones: Velocidad Máxima: 523 km/h. Velocidad de crucero: 322 km/h. Techo de servicio: 11.430 m. Alcance operativo: 2.092 km con 2.724 kg de bombas. Alcance en ferry: 4.634 km.
  • Armamento: 11 ametralladoras: una Browning M1919 de 7,62 mm en la proa; dos ametralladoras Browning M2 de 12,7 mm en posición dorsal sobre torreta Sperry con 500 proyectiles por arma; dos ametralladoras de igual tipo sobre torreta Sperry en posición ventral; una en cada una de las dos ventanillas laterales; dos en los laterales del morro y dos más en la posición de cola, todas con igual dotación por arma. Capacidad máxima de bombas: 5.800 kg.
  • Tripulación: 10.

Bibliografía consultada:

VV.AA. (1986). Guía ilustrada de bombarderos de la Segunda Guerra Mundial (I). Barcelona: Ediciones Orbis.

Mondey, D. (1996). American Aircraft of World War II. Londres: Chancellor Press.

Hess, W. (1980). B-17, la fortaleza volante. Madrid: San Martín.

Sanz, Javier (2012). Después de 44 años consiguió saber por qué su enemigo le perdonó la vida. En: Historias de la historia [página web]. Disponible en: http://historiasdelahistoria.com/2012/12/20/despues-de-44-anos-consiguio-saber-por-que-su-enemigo-le-perdono-la-vida.

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